Hábitos de Organización en la Tarde. “El se vuelve autónomo y yo dejo de pelear”. ¡Todos ganamos!.

Martes, Septiembre 12, 2017

Antes constantemente yo gritaba: “¡Deja de jugar y empieza las tareas!”. “¡Apaga ya el televisor y estudia!”.  “¡No te pares si no has terminado de comer!”. “¡Come rápido!.  ¡Cámbiate la ropa!”.

Hoy, implementando una rutina, todo cambió. Hoy se muestra autónomo, está atento a sus cosas, sabe lo que tiene que hecer y se muestra resposable. No peleamos, estoy tranquila, tenemos tiempo para compartir. El es responsable y yo una mamá feliz.   

Un ejemplo para explicar: Emilio llegaba a casa y tomaba onces viendo televisión o jugando video juegos. Cuando ya era hora de iniciar tareas, empezábamos a discutir pues estaba entretenido con el juego de la batalla de dragones o con la serie de Netflix. Era una pelea diaria para que iniciara sus responsabilidades académicas:  “¡Ya es hora de hacer tareas!”. “Apaga yá, se hizo tarde!”. “Es hora de estudiar”. Siempre me tocaba estar a mí, detrás de él, empujándolo para que iniciará.  Faltaba autonomía, faltaba conciencia de responsbailidad, faltaba mucha disciplina!

Despues de implementar una Rutina, que tomó tiempo, mucha dedicación y especial constancia, ahora: Todo Cambió. El es más autónomo, responsable y yo una mamá más feliz.

Nos sentamos un día y hablamos sobre un cambio de horarios en la tarde y el porqué nos iba a beneficiar a los dos. Empezamos por dibujar y escribir juntos en una cartelera una lista enumerada de las actividades que debía hacer en la tarde, desde la llegada del colegio hasta su acostada en la noche. Las enumeramos según orden de prioridades. Escribimos la frase en Rojo y decorada: “Primero la responsabilidad y luego el placer”. También definimos cada actividad con claridad sobre el tiempo que debería tardar, “¿cuánto me debo demorar?”, y claridad en el espacio, “¿dónde lo debo hacer?”.  Y escribimos la frase grande y subrayada: “Un tiempo y un lugar para cada cosa”.  

En este punto teníamos una cartelera muy atractiva, con unas actividades dibujadas y enumeradas en orden de realización y de prioridad, una tras otra. Y abajo dos frases que ibamos a repetir una y otra vez.

Luego llegó el momento de iniciar a implementar este gran plan.  Los primeros días, todo fue atractivo así que se cumplió “con pasión”; era Antonio el que corría a la cartelera a revisar la rutina, ubicaba qué actividad debía realizar y el tiempo que debía tardar. “Primero voy a hacer tareas, despues descansar”, se le escuchaba. “Si ya tomé onces, es momento de hacer tareas”. “Luego de descansar, es hora de arreglar mi uniforme, luego comer”. Aunque buscaba cumplir con los horarios de la rutina, igual como madre debía insistir mucho en “el lugar para cada cosa”, y constantemente me escuchaba:  “Se come en el comedor”. “Recuerda que se estudia en la mesa”. “¿Dónde te quitas el uniforme del colegio?”.

Luego de unos días, dejó de ser atractivo y nuevamente retomó el mismo desorden en los horarios. Nuevamente quería llegar a descansar, con el uniforme puesto y hacer las tareas solo cuando yo insistía. Era momento de estar muy presente, muy constante, muy, pero muy persistente como mamá….y aunque tuvo un primer momento de resistirse, es decir, peleaba, gritaba, lloraba y reclamaba; con insistencia y sin ceder a sus quejas como madre logré que hubiera un cambio definitivo. Se adaptó al cambio y lo acopló, interiorizó la rutina y los hábitos. Se organizó.  

Hoy Emilio logra seguir la rutina sin mi apoyo, sin que le deba supervisar. Hoy estoy presente y lo acompaño, pero no para empujar ni pelear, lo acompaño y lo disfruto. Hoy Emilio es un niño autónomo y Muy seguro de sí mismo, se siente capaz, se siente que puede lograr muchas cosas sin Necesitarme.  Hoy nuestra relación es mas sana, más agradable. Más fuerte y menos dependiente.   

Y si aún leyendo e implementando esta Rutina, encuentras que tu hijo se sigue resistiendo a la organización, entonces puedes pedir apoyo a Nuestros Profesionales de Ludik. Centro de Apoyo en Procesos del Aprendizaje. 2741162.